La decepción.

Lo reconozco; mi primera intención era hacerme con un Asus Eee PC de 7″, aunque poco después, horas antes de comprarlo, no pude resistirme cuando vi un “Ofertón” en una conocida cadena de un Medion Akoya E1210 (muy parecido al MSI Wind). Con un precio de 399 Euros, una pantalla de 10″, 1 Gb de memoria RAM DDR2, disco duro de 80 Gb y procesador Intel Atom a 1,6GHz superaba en casi todos los aspectos a mi primera opción, incluso en el precio, al ser más caro claro.

Sinceramente veía un poco pequeña la resolución de pantalla del Eee, sobre todo para visualizar páginas web que de todas todas están la mayoría por encima de los pixeles ofrecidos por el Asus (800px en anchura), por lo que el Akoya ganó puntos rápidamente. Me molestaba un poco que montara Windows XP, un sistema que empieza a estar ya obsoleto, y prefería que al conectarlo me recibiera alguna distribución GNU/Linux, pero eso seguramente se podría solucionar.

De camino a realizar mi esperada adquisición algunas dudas comenzaron a asaltarme. Si buscaba un ultraportátil, donde el peso, tamaño y bajo consumo eran importantes, ¿Por qué acercarme tanto a una máquina algo más común, con mayor peso y consumo de batería que mi pensamiento original del Eee?. No sería mejor alargar un poco más mi presupuesto y comprar algo “más de verdad” con una pantalla de 15,4″, más potencia y memoria. Claro eso no tenía sentido porque ya tengo otro portátil.

Siempre he creído en que el destino a menudo nos maneja a su antojo y capricho, y creo que ninguno de estos dos equipos debían de ser para mi. Eso empecé a pensarlo cuando fui al centro comercial más cercano a mi vivienda y me encontré con la ausencia de ambas máquinas. Ya con el mono de conseguir al Medion realicé una llamada a otra de las tiendas cercanas donde me indicaron que quedaba uno pero de exposición. “¿Está bien?, - Sí solo tiene marcas de dedos, pero está impecable.”. Durante el viaje pensaba en abandonar la obsesión, no estaba en un sitio, y en el otro toqueteado por todos, pero como suele pasar, cuando se te mete algo en el corazón: hay que llegar al final.

Como comenté anteriormente, parece que el destino nos reserva algunas sorpresas, y en esta ocasión una decepción bastante grande. No me quisieron vender el ultraportátil porque según el responsable como esperaban nuevos equipos no iban a desmontar algo para volverlo a montar. ¡A la mierda!. Un cabreo importante comenzó a recorrer todo mi cuerpo. Encima sí que tenían un Eee; lo miré, lo acaricié… pero seguí viendo aquella pantalla demasiado pequeña.

Me Fui.

 

Una respuesta para “La decepción.”

  1. Mi Aspire One » Blog Archive » Resumen de medio año con mi pequeñín. Parte I dice:

    […] Siempre pensaré que mi primera opción de compra NUNCA fue esta máquina; la buena fama del primerísimo Asus Eeepc rondaba mis sueños desde meses, yo quería uno así. aunque a la hora de la verdad, y como siempre gracias al desmedido consumismo de nuestra sociedad, del que me considero partícipe, casi logra que cometiera un error y comprar un semiportátil en lugar de un Netbook. La decepción. […]

Dejar una respuesta

Para poder enviar un comentario, ha de iniciar la sesión.